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Amplia asimilación de nutrientes: Las micorrizas incrementan la superficie de absorción de las raíces, facilitando así que las plantas de tomate obtengan mayor cantidad de nutrientes vitales como fósforo, nitrógeno y potasio.
Más retención de agua: Las micorrizas también potencian la habilidad de las plantas de tomate para captar agua, lo que las convierte en más robustas ante la sequía.
Mayor capacidad para resistir enfermedades: Las micorrizas pueden contribuir a salvaguardar a las plantas de tomate contra enfermedades, al robustecer su sistema inmunológico y luchar contra los patógenos del suelo.
Mayor expansión y desempeño: Las micorrizas, al potenciar la absorción de agua y nutrientes, pueden fomentar un crecimiento más robusto y potenciar la productividad de los tomates.
Optimización de la calidad del terreno: Las micorrizas ayudan a crear agregados en el suelo, lo que optimiza la estructura y la ventilación del mismo.
¿Cómo se emplean las micorrizas en la siembra de tomates?
Incorporación: Las micorrizas pueden ser colocadas en el terreno o en las raíces durante la siembra o el trasplante de las plántulas de tomate.
Productos de negocio: Hay productos de consumo masivo que incluyen esporas de micorrizas. Estos productos pueden utilizarse conforme a las directrices del fabricante.
Suelo sano: Promover un terreno sano con materia orgánica y eludir el uso excesivo de abonos químicos puede potenciar la fertilización.